No sabes que hacer. Te odio. Eso siempre ha sido un problema. Y eso siempre es un problema.
Lo más difícil no es seguir caminando, sino hacer lo que quieres.Al final a veces nos equivocamos cuando hacemos lo que queremos, a veces nos engañamos sobre lo que queremos porque es duro admitir lo que hay dentro de nosotros. Tú mismo lo dijiste.
Para mi era difícil admitir que empece este proceso porque tenía miedo... Tengo miedo porque no entiendo mucho como son las relaciones humanas, pase mi vida encerrada por decirlo así. No salía a jugar con niños de mi edad, no conocía a mis vecinos, no iba a la tienda a comprar la leche. De pequeña lo hacía y luego ya no, mis papás habían recibido una amenaza de que nos raptarían y que querían un montón de dinero para no hacerlo.
Resulta que nunca nos dijeron para no asustarnos, pero que por mucho tiempo nos siguieron agentes encubiertos, luego cerraron la investigación porque no hubo más amenazas y no se logró ubicar de dónde venían.
Entonces mis papás tenían miedo de dejarnos solas, por eso me dejaron en un colegio que me hacía infeliz... Porque era preferible una hija triste que una hija muerta, más tarde, cuando se lo dijesen ella entendería...
Sigo viva y ahora entiendo... Pero ese momento me hizo mucho daño y es algo que nunca desaparecerá de mi.
El conocer esas mezquindades únicas de la naturaleza humana... le cambia a uno, le causa mucho dolor no importa que tan viejo seas y te mancilla la inocencia y el amor que eres capaz de dar.
No sé porque, pero alguien muy querido para mi dice que soy una niña-adulta muy inocente y que eso es lo hermoso de mi, le creo. No lo dice solo para animarme y consolarme ahora que estoy tan triste, pero me pregunto como es que eso sobrevivió en mi al tener que conocer esas mezquindades cuando debía estar jugando y siendo feliz... Y no siendo objeto de ese bullying injusto y soterrado que había ahí y en la familia de mi papá.
Luego, una de las cosas que más efecto tuvo para el divorcio de mis papás fue el que mi mamá decidió que era más importante que sus miedos, el que yo pudiese ser feliz. Me cambiaron de colegio. Y entonces vi que mi papá odiaba no tener ya ese control sobre mi, ese cariño y admiración. Lo reconozco aunque ahora lo odie. Yo amaba a mi papá como a nadie en el mundo y cuando vi que mi papá no nos amaba sino por lo que representábamos... Se me derrumbo el mundo. Mi papá amaría de forma similar a quién cocinase para él, le lavase la ropa, le tendiese la cama... Por eso pronto se dispuso a encontrar un reemplazo, pero la gente es más lista de lo que se les da crédito y ahora nos quiere de vuelta, pero no hace nada por demostrarlo. Excepto hacernos daño porque no volvemos a él gratuitamente. Pero nunca, aunque tenga diez hijos más, tendrá otra Ely que sea Ely, con su mal carácter, con sus aires de sabihondez y su altanería...
Tengo miedo de ser como él. Pero no soy como él.
Siempre resentí que me dijesen: Te amo porque eres mi hija.
Quiero ser amada porque soy yo. Porque soy Ely, y no hay otra como yo en este mundo.
Quiero ser amada porque soy yo. No porque les amo. No porque hago lo que mi corazón desea, el corregirles la ortografía, el enderezarles la espalda cuando se encorvan, el picarles para que se pongan guapos, es algo que hago por todos los que amo, porque creo que son cosas buenas y porque quiero que sean felices y creo que si se guapetean van a ver que no tienen nada que temer, porque son lindos y expresan su alma al cuidarse a si mismos, al querer a sus cuerpos, por ejemplo... Y no quiero ser amada por la expresión de mi amor.
Quiero que me amen por ser yo, por ser eso que no puedo explicar con palabras, y me lo demuestren.
No quiero ser amada por lo que soy capaz de dar.
Y ese es el amor que tú tenías por mi, el amor a todas mis expresiones de amor, ese hermoso recuerdo. Al menos eso entendí. Aparte, la admiración que sientes por mi... proviene de todo ese dolor que tuve que pasar, forma parte de mi y me distingue de los demás, porque nadie sintió lo que yo sentí, cómo lo sentí en ese momento, y eso forma parte de la persona que soy hoy.
Estaba sola y ya no lo estoy, gracias a Dios, porque entendí que no puedo vivir sola, sin contarle a nadie mis sentimientos y dolores, angustias y emociones, alegrías y amores. No es parte de mi naturaleza. Me gusta compartir, amar a los demás, a los perros -y no me gustan los perros, me gustan los gatos-, amar a ese niño solo porque es un niño y merece mi amor por eso, porque no hay otro niño como él en el mundo, amar al gorrión que se mete a mi casa cuando dejo la puerta abierta toda la mañana, aunque siempre deja todo hecho una desgracia, porque es un gorrión y nadie sino él entiende lo que es ser un gorrión -aunque igual me parecen feuchós los gorriones- y eso ya es mucho ejemplo, una expresión máxima de melcochería y mal gusto, pero así soy...
Y ahora no sé que hacer. Dije lo que sentía y la única respuesta que obtuve fue el "tenemos que seguir caminando y ver que pasa", pero... el seguir caminando implica una acción, no solo el seguir viviendo, sino tomar la resolución de hacer algo en pos de un objetivo, una acción. El hacer algo para no quedarse estancado. Esta relación, esta amistad, esta estancada... No sé que podrías hacer tú, elegiste un camino en el que tu dolor es más grande que mi dolor, y para mi, el único amor que conozco es el de hacerse tripas corazón cuando el otro esta mal, aunque te estés muriendo por dentro y abrazarlo, porque ese abrazo se convierte en consuelo para los dos, y en el consuelo puedes decir: también me duele... Y en ese abrazo de dolor común esta el apoyo que yo te pedía.
Tú elegiste ver tus problemas y yo no te grite que me dolía.
Los dos fallamos y nos perdimos para siempre, porque yo ya emprendí un camino del que no puedo retirarme y no sé si alguna vez me encontrarás ahí... No creo que lo hagas porque tu elegiste no hacer de tripas corazón por mi cuando más te necesitaba, y tú sabías que era así, sabías que me dolía y que estaba en problemas...
Siento que aún te culpo por lo que no hiciste. Aún no llego a ese punto del amor en el que puedo perdonarte eso, creo, o creo que ya lo hice y por eso ya deje de llorar... Porque ya paso. Sigue doliendo, pero ya no puedo hacer nada más que decir: yo no te grite el "me duele" antes y por eso te perdí, porque tu orgullo me daba miedo, mi orgullo me atragantaba, porque tenía miedo. Y nos desencontramos.